El sistema esquelético constituye el armazón del cuerpo humano y es una de las estructuras más importantes para la vida. Además de proporcionar soporte y permitir el movimiento, protege órganos vitales y participa en funciones esenciales como la producción de células sanguíneas y el almacenamiento de minerales. De acuerdo con el material revisado en clase y bibliografías consultadas, el cuerpo humano adulto está conformado por aproximadamente 206 huesos.

¿Qué es el sistema esquelético?

El sistema esquelético es el conjunto organizado de huesos, cartílagos y articulaciones que brindan estabilidad al organismo. La palabra “esqueleto” proviene del griego skeletos, que significa “lo que está seco”. La ciencia encargada del estudio de los huesos recibe el nombre de osteología (Figura 01).

El tejido óseo posee una gran resistencia y ligereza, permitiendo sostener el cuerpo sin limitar el movimiento. Gracias a su estructura, el ser humano puede mantenerse de pie, desplazarse y realizar actividades complejas.

Figura 01. Esqueleto humano

Sistema esquelético humano: principales huesos del cuerpo y estructura anatómica del esqueleto.

Nota: Adaptado de Muscolino (2009, p. 42).

Funciones principales del sistema esquelético

Soporte corporal

Los huesos forman una estructura rígida que sostiene músculos, órganos y tejidos blandos. Sin este soporte, el cuerpo no podría conservar su forma.

Protección de órganos vitales

El sistema esquelético protege estructuras delicadas del cuerpo humano:

  • El cráneo protege el cerebro.
  • La caja torácica protege corazón y pulmones.
  • La columna vertebral protege la médula espinal.

Movimiento

El movimiento se produce gracias a la interacción entre huesos, músculos y articulaciones. Los músculos se unen a los huesos mediante tendones y, al contraerse, generan movimiento corporal.

Homeostasis mineral

Los huesos almacenan minerales importantes como calcio y fósforo, fundamentales para funciones como la contracción muscular y la transmisión nerviosa (Figura 02).

Producción de células sanguíneas

En la médula ósea roja ocurre la hematopoyesis, proceso mediante el cual se producen glóbulos rojos y otras células sanguíneas.

Figura 02. Estructura anatómica de un hueso largo

Partes de un hueso largo: epífisis, diáfisis, médula ósea, hueso compacto y hueso esponjoso.

Nota: Adaptado de Tortora y Derrickson (2006, p. 184).

Composición química del hueso

Los huesos están formados por agua y materiales sólidos que les proporcionan dureza y resistencia. Entre los principales componentes destacan:

  • Fosfato de calcio
  • Carbonato de calcio
  • Materia orgánica
  • Fosfato de magnesio
  • Fluoruro de calcio

Esta combinación permite que el tejido óseo sea resistente pero al mismo tiempo ligeramente flexible, evitando fracturas con facilidad.

Clasificación del tejido óseo

El tejido óseo puede clasificarse en dos tipos principales:

Hueso compacto

Es el tejido duro y denso que forma la capa externa de los huesos. Proporciona resistencia y protección.

Hueso esponjoso

Presenta pequeños espacios internos donde circulan vasos sanguíneos. Se encuentra principalmente en el interior de huesos largos y planos (Figura 03).

Figura 03. Estructura microscópica del tejido óseo.

Estructura microscópica del tejido óseo con osteonas, hueso compacto y hueso esponjoso.

Nota: Nota. Adaptado de Thibodeau y Patton (2013, p. 112).

División del sistema esquelético

El sistema esquelético se divide en dos grandes partes:

Esqueleto axial

El esqueleto axial (Figura 04) forma el eje central del cuerpo humano. Está compuesto por el cráneo, la columna vertebral, las costillas y el esternón, estructuras encargadas de brindar soporte y proteger órganos vitales.

Figura 04. Esqueleto axial

Diferencias entre el esqueleto axial y el esqueleto apendicular humano

Nota: Imagen adaptada con fines educativos para ilustrar el esqueleto axial.

Esqueleto apendicular

El esqueleto apendicular (Figura 05) comprende las extremidades superiores e inferiores, junto con las cinturas escapular y pélvica. Estas estructuras permiten el movimiento, brindan soporte a las extremidades y contribuyen al desplazamiento y la realización de actividades cotidianas.

Figura 05. Esqueleto apendicular.

Esqueleto apendicular humano mostrando cintura escapular, cintura pélvica y huesos de las extremidades superiores e inferiores

Nota: Imagen adaptada con fines educativos para ilustrar el esqueleto apendicular.

El cráneo

El cráneo (Figura 06) es una estructura ósea compleja formada por 22 huesos que constituyen la cabeza. Su función principal es proteger el encéfalo y los órganos de los sentidos, además de proporcionar soporte a los músculos responsables de la expresión facial, la masticación y otras funciones esenciales.

Figura 06. Vista lateral de los huesos del cráneo.

Huesos del cráneo humano en vista lateral con referencias anatómicas

Nota: Adaptado de Tortora y Derrickson (2006, p. 118).

Además, la cara (Figura 07) contiene diversos huesos encargados de formar las cavidades orbitarias, nasales y bucales.

Figura 07. Vista anterior de los huesos del cráneo.

Huesos del cráneo humano en vista frontal con referencias anatómicas

Nota: Adaptado de Tortora y Derrickson (2006, p. 118).

En el recién nacido (Figura 08) existen estructuras llamadas fontanelas, espacios membranosos que permiten el crecimiento del cráneo durante los primeros meses de vida.

Figura 08. Principales fontanelas del cráneo neonatal.

Fontanelas y suturas del cráneo del recién nacido con referencias anatómicas

Nota: Imagen adaptada con fines educativos para ilustrar las fontanelas.

Columna vertebral

La columna vertebral (Figura 09) constituye el eje de soporte del cuerpo y se divide en:

  • 7 vértebras cervicales
  • 12 vértebras torácicas
  • 5 vértebras lumbares
  • 5 sacro
  • Coxis

Figura 09. Regiones anatómicas de la columna vertebral.

Regiones anatómicas de la columna vertebral humana en vista lateral y posterior

Nota: Adaptado de Elling et al. (2009, p. 85).

Las primeras dos vértebras cervicales (Figura 10) son especiales:

  • Atlas (C1): sostiene el cráneo.
  • Axis (C2): permite movimientos de rotación gracias a la apófisis odontoides.

Figura 10. Vértebras cervicales Atlas (C1) y Axis (C2).

Ilustración anatómica del Atlas (C1) y Axis (C2) del sistema cervical

Nota: Imagen adaptada con fines educativos para ilustrar las vértebras cervicales Atlas (C1) y Axis (C2).

Caja torácica

La caja torácica (Figura 11) está formada por costillas, esternón y vértebras torácicas. Su función principal es proteger órganos vitales como el corazón y los pulmones.

El cuerpo humano posee 12 pares de costillas:

  • 7 pares verdaderos
  • 3 pares falsos
  • 2 pares flotantes

Figura 11. Anatomía de la caja torácica y el esternón

Ilustración anatómica de la caja torácica humana con costillas y esternón

Nota: Adaptado de Moore et al. (2022, p. 422).

Pelvis

La pelvis conecta el tronco con las extremidades inferiores y protege órganos internos del sistema urinario y reproductor (Figura 12).

Existen diferencias anatómicas entre pelvis masculina y femenina, principalmente relacionadas con el parto.

Figura 12. Comparación anatómica entre pelvis masculina y femenina.

Comparación anatómica entre pelvis masculina y pelvis femenina

Nota: Adaptado de Thibodeau y Patton (2013, p. 128).

Extremidad superior

Las extremidades superiores comprenden la cintura escapular (Figura 13), el brazo, el antebrazo y la mano (Figura 14). Su principal función es facilitar el movimiento y la manipulación de objetos, contribuyendo a la realización de actividades cotidianas y tareas de precisión.

Figura 13. Vista anterior y posterior de la cintura escapular

Ilustración anatómica de la cintura escapular en vista anterior y posterior, mostrando clavícula, escápula, húmero, costillas y articulaciones principales.

Nota: Adaptado de Tortora y Derrickson (2013, p. 256).

Figura 14. Huesos de la extremidad superior.

Ilustración anatómica de la extremidad superior humana mostrando clavícula, escápula, húmero, radio, cúbito y huesos de la mano.

Nota: Adaptado de Tortora y Derrickson (2013, p. 260).

Extremidad inferior

Las extremidades inferiores (Figura 15) están formadas por la cintura pélvica, el muslo, la pierna y el pie. Estas estructuras soportan el peso corporal, proporcionan estabilidad y permiten la locomoción, desempeñando un papel fundamental en actividades como caminar, correr y mantener el equilibrio.

Figura 15. Huesos de la extremidad inferior.

Ilustración anatómica de la extremidad inferior humana mostrando coxal, sacro, fémur, rótula, tibia, peroné y huesos del pie.

Nota: Adaptado de Tortora y Derrickson (2013, p. 273).

Clasificación de las articulaciones

Las articulaciones son estructuras que unen dos o más huesos (Figura 16).

Sinartrosis

Articulaciones fijas y sin movimiento, como las del cráneo.

Anfiartrosis o semimóviles

Permiten movimiento limitado, como la sínfisis púbica.

Diartrosis

Son articulaciones móviles, presentes en hombros, rodillas y caderas.

Figura 16. Articulaciones.

Nota: Adaptado de Elling et al. (2016, p. 91).


Referencias

  • Trujillo Rentería, S. (2025). Anatomía y fisiología humana. [presentación de diapositivas]. PIDEME.
  • American Academy of Orthopaedic Surgeons (2014). Programa de formación profesional del paramédico (ed. en español; Intersistemas Editores, Trad.). México, D.F.
  • Tortora, G. J., Derrickson, B. (2006). Principios de Anatomía y Fisiología (13.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.

Referencias de las imágenes

  • Wahyu Rizky Maulana. (s.f.). Recursos de esqueletos [Vector]. Vecteezy.
  • Muscolino, J. E. (2009). Atlas de músculos, huesos y referencias óseas: fijaciones, acciones y palpaciones. Editorial Paidotribo.
  • Tortora, G. J., & Derrickson, B. (2006). Principios de anatomía y fisiología (13.ª ed.). Editorial Médica Panamericana.
  • Thibodeau, G. A., & Patton, K. T. (2013). Estructura y función del cuerpo humano (14.ª ed.). Elsevier.
  • Elling, B., Elling, K. M., & Rothenberg, M. A. (s.f.). Anatomía y fisiología del paramédico: Enfocada a la atención prehospitalaria y urgencias médicas. Editorial Trillas.
  • Moore, K. L., Dalley, A. F., & Agur, A. M. R. (2010). Anatomía con orientación clínica (6.ª ed.). Wolters Kluwer/Lippincott Williams & Wilkins.

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